lunes, 16 de octubre de 2017

Un Show no apto para epilépticos ni enfermos del cora.
RED HOT CHILLI PEPPERS CIUDAD DE MÉXICO II



Así es como podemos describir el concierto que nos dieron los Red Hot Chilli Peppers en su segunda función en el Palacio de los deportes en la CDMX. Por demás uno de los mejores shows que hemos visto en todo el año

Todo comienza con lo que parece una prueba de sonido de un sax, mientras todas las luces están encendidas y la gente impaciente pero dispersa a la espera que salga el cuarteto. De pronto todo se apaga, la gente suelta gritos de euforia, nada se escucha en el escenario hasta que Chad rompe el silencio con ritmos en la batería.

Seguido por el reflector que anuncia la entrada de Flea con algunos acordes del bajo hace que las emociones suban, a la par que Josh Klinghoffer sincroniza su rift de guitarra para arrancar con la noche.


Luces comienzan a subir y abajar del techo del escenario mientras aparece Anthony para hacernos saltar a todos con su primera canción Can´t Stop. Hacen que todo el recito grite, vibre por la audiencia energizada.

El espectáculo apenas comienza cuando sueltan el segundo bombazo de la noche Dani California, con arreglos de la guitarra dignos de ser presentados en vivo, todo se mueve, termina la canción pero no hay silencio, todo mundo aplaude y aclaman a la banda. Llega el turno de The Zephry Song solo para continuar con la demencia que crecía en cada uno de los 20 mil asistentes.

Las luces se convierten en parte inmueble haciendo figuras sobre la zona general, cambiando de color y de lugar le abren paso a una canción del nuevo disco Dark Necessities. Parece  que su intención es que nadie pare de brincar y lo están logrando.

Del presente nos llevan al pasado con Mommy where´s Daddy? & Me and My Friends seguido de un poco de Jamming improvisado para retomar fuerzas para las siguientes 2 canciones Go Robot y Californicatíon, el domo sincronizado con los instrumentos y los coros.




El escenario revienta nuevamente con luces y estrobos, esto es un espectáculo multidimensional al ver figuras sobrevolando a los fans y mientras otra tantas aparecen y desaparecen atrás del cuarteto junto con audiovisuales psicodélicos.



De pronto, todo para! Anthony se despide, Chad arroja su juego de batacas, Josh y Flea hacen una reverencia antes de salir del escenario. Las luces siguen apagadas y como un acto de solidaridad se refleja en las pantallas a México y todo su potencial, haciendo honor a los héroes y heroínas anónimos que levantaron a este país como la gran nación que es, luego la bandera nacional denota los gritos al ritmo de palmas.


Se cuela un cover de Morrisey aprovechando la emoción y nostalgia del momento, hoy no hay encendedores pero miles de luces y pantallas de celular convierten las gradas en una noche estrellada con I know it’s gonna happen someday.

Pero esto aún no termina y Flea exclama: “necesitamos más mexicanos en Estados Unidos” , el público vuelve a levantar los puños y corea “¡México!”

Ya pusieron los ánimos hasta arribo y no los dejaron bajar con una de las canciones favoritas para presentar en vivo  “Goodbye Angels” y con él una joya se cerró el concierto “Give it away” mientras el logo de la banda aparecía en las luces dinámicas.



Habíamos escuchado que en sus presentaciones anteriores siempre quedaban a deber algo, me parece que si eso es cierto, con el espectáculo de ayer en la noche saldaron su deuda y dejaron algo a favor.






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