Un
Show no apto para epilépticos ni enfermos del cora.
RED
HOT CHILLI PEPPERS CIUDAD DE MÉXICO II
Así
es como podemos describir el concierto que nos dieron los Red Hot Chilli Peppers en su segunda función en el Palacio de los deportes en la CDMX. Por demás uno de los mejores shows
que hemos visto en todo el año
Todo
comienza con lo que parece una prueba de sonido de un sax, mientras todas las
luces están encendidas y la gente impaciente pero dispersa a la espera que
salga el cuarteto. De pronto todo se apaga, la gente suelta gritos de euforia,
nada se escucha en el escenario hasta que Chad rompe el silencio con ritmos en
la batería.
Seguido
por el reflector que anuncia la entrada de Flea con algunos acordes del bajo
hace que las emociones suban, a la par que Josh Klinghoffer sincroniza su rift de
guitarra para arrancar con la noche.
Luces
comienzan a subir y abajar del techo del escenario mientras aparece Anthony para hacernos saltar a todos
con su primera canción Can´t Stop. Hacen que todo el recito
grite, vibre por la audiencia energizada.
El
espectáculo apenas comienza cuando sueltan el segundo bombazo de la noche Dani
California, con arreglos de la guitarra dignos de ser presentados en
vivo, todo se mueve, termina la canción pero no hay silencio, todo mundo
aplaude y aclaman a la banda. Llega el turno de The Zephry Song solo para
continuar con la demencia que crecía en cada uno de los 20 mil asistentes.
Las
luces se convierten en parte inmueble haciendo figuras sobre la zona general,
cambiando de color y de lugar le abren paso a una canción del nuevo disco Dark
Necessities. Parece que su
intención es que nadie pare de brincar y lo están logrando.
Del
presente nos llevan al pasado con Mommy where´s Daddy? & Me and My
Friends seguido de un poco de Jamming improvisado para retomar fuerzas
para las siguientes 2 canciones Go Robot y Californicatíon, el domo sincronizado
con los instrumentos y los coros.
El
escenario revienta nuevamente con luces y estrobos, esto es un espectáculo
multidimensional al ver figuras sobrevolando a los fans y mientras otra tantas
aparecen y desaparecen atrás del cuarteto junto con audiovisuales psicodélicos.
De
pronto, todo para! Anthony se
despide, Chad arroja su juego de
batacas, Josh y Flea hacen una reverencia antes de salir del escenario. Las luces
siguen apagadas y como un acto de solidaridad se refleja en las pantallas a
México y todo su potencial, haciendo honor a los héroes y heroínas anónimos que
levantaron a este país como la gran nación que es, luego la bandera nacional
denota los gritos al ritmo de palmas.
Se
cuela un cover de Morrisey
aprovechando la emoción y nostalgia del momento, hoy no hay encendedores pero
miles de luces y pantallas de celular convierten las gradas en una noche
estrellada con I know it’s gonna happen
someday.
Pero esto aún no termina y Flea exclama:
“necesitamos más mexicanos en Estados Unidos” , el público vuelve a levantar
los puños y corea “¡México!”
Ya
pusieron los ánimos hasta arribo y no los dejaron bajar con una de las
canciones favoritas para presentar en vivo “Goodbye Angels”
y con él una joya se cerró el concierto “Give it away” mientras el logo de la banda aparecía en
las luces dinámicas.
Habíamos escuchado que en sus presentaciones anteriores siempre quedaban a deber algo, me parece que si eso es cierto, con el espectáculo de ayer en la noche saldaron su deuda y dejaron algo a favor.